viernes, 23 de septiembre de 2016

Cancion de la prisión



Día de La Merced (24 de septiembre)

OBJETIVO: Tomar conciencia de lo que es la prisión, de las causas y consecuencias que tiene esta experiencia para toda persona encarcelada. También para valorar la gran labor que la Pastoral Penitenciaria lleva a cabo dentro de las cárceles; el 24 de septiembre de cada año celebran el "Día de La Merced".
¿QUIÉN ME DA LA LLAVE?.
Hace años nací, o dicen que la luz me iluminó por primera vez.
Hace años todo parecía volar entre nubes, pero...
Hace años tornaron en sombras los gozos y alegrías de mis padres.
Hace años todo volvió del revés.
Y desde entonces tan sólo bajé escalones, los peldaños se rompían bajo mis pies;
y desde entonces sólo he sabido de moratones, pozos de soledad y amargura;
y desde entonces olvidé lo que había sido vivir.

Amigos tuve o creí que conmigo estaban; ellos me pagaron todos los viajes,... todos hasta que no pude pagar el de retorno.
Amigos creía que tenía... pero no eran tales, sólo hasta que me di cuenta de que quería vivir.
Sí, quería vivir porque mi vida... no era vida, ni siquiera podía decidir si comer o dormir, quedarme en aquel antro o salir a buscar mi medicina.

Pero mi no-vida podía más que yo y mis deudas también.
Busqué, imploré, pregunté y... me desesperé.
Busqué y... hallé el reflejo de mis miedos, de mi rabia y violencia en los rostros de los demás.
Busqué... también donde no debí buscar.
Unos tirones, algún "golpe de suerte", navaja en mano,... y arrancó a volar mi última esperanza.
Unas peleas, amenazas... entre colegas fueron la antesala de nuevos errores y tras una noche de calabozo y una sentencia: llegó mi salvación.
Y aquí ando rumiando mis preguntas; aquí... entre rejas y muros.
Aquí corre el aire... pero me ahoga la angustia de no saber ni quién soy.
Aquí somos muchos pero no me reconozco en ninguno.
Aquí... entran y salen pero no sé cuándo será mi turno.
Alguien viene y entra en estos patios repletos de inhumanidad,
alguien que viene hablando de Dios y se le ve asomar en su sonrisa y sus palabras amables.
Alguien sin nómina y sin seguros que vender... ¿qué querrá, qué buscará aquí?.
Y así pasé observando, de refilón y de frente,...
y hoy me acerqué y hoy... hoy empecé a verme a mí mismo.
¡Cuántas veces creí que soy lo que he hecho!.
¡Cuántas veces me han dicho que nunca seré nada!.
¡Cuántas veces creí... que tenían razón!.
Pero hoy pude leer algo que dijo un tal Jesús de Nazaret: "Venid a mi los que estais cansados y agobiados que yo os aliviaré".
Hoy pude también conocer la historia de la mujer sorprendida en adulterio y Jesús decirle: "¿Nadie te ha condenado?, tampoco yo, vete y no peques más".
Hoy pude saber, por fin, que para él no soy ningún mierda;
hoy pude comprender que ese Jesús habló para mí también.
Mas... hoy necesito abrir mi corazón,... y me da miedo hacerlo;
y si decido arriesgarme... y abrirlo a él... ¿cómo lo podré hacer?.
¿Quién me da la llave?.
Autor: Santi Catalán

PARA AMPLIAR:

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
Antes de nada, tómate un tiempo para pensar en lo que el "vídeo" presenta, también en el "escrito de esta entrada" (inspirado en experiencias de personas encarceladas) y en los "enlaces para ampliar".
  • ¿Qué conclusiones obtienes de cada uno de esos elementos?.
  • ¿Es lógico pensar que alguien a quien se le ha hecho un enorme daño sienta deseos de infrigir otro daño a quien lo cometió primero?. ¿De dónde arrancan el rencor, los deseos de venganza?.
  • ¿Cómo habría que aprender a tomar la decisión adecuada, la ideal, aún a pesar de ser uno quien experimenmta el dolor de algún daño sufrido?.
  • ¿Qué le ocurre a un guiso en el que hemos comprobado que está salado?, ¿se soluciona añadiéndole más sal?. ¿Qué le ocurre a la violencia?, ¿se soluciona añadiendo más violencia?.
  • ¿Cómo lograr una auténtica justicia en la que agredido y agresor superen por un lado el rencor y por otro lado pueda aunque sólo fuera en parte reparar el daño?.

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